El cierre del Estrecho de Ormuz presiona la economía global y eleva riesgos inflacionarios en México.
Aguascalientes, Ags. El reciente cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, está generando efectos inmediatos en la economía global, particularmente en los precios del petróleo, la inflación y la estabilidad de las cadenas de suministro, señaló la Dra. Montserrat Govea Franco, profesora de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes.
De acuerdo con la especialista, por esta vía marítima transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, lo que la convierte en un punto estratégico clave para el comercio energético internacional: “El cierre implica que entre el 20% y 30% de la oferta global de crudo no está llegando al mercado. La demanda se mantiene, pero la oferta cae, lo que inevitablemente presiona los precios al alza”, explicó.
Escalada en precios energéticos
La tensión en la región ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos. Mientras que el precio del barril de petróleo se ubicaba en alrededor de 61 dólares a inicios de año, actualmente supera los 115 dólares, acercándose a los 120 dólares por barril.
Este incremento responde tanto a la interrupción del suministro como a la incertidumbre, que lleva a los países a incrementar sus compras para asegurar reservas energéticas, lo que a su vez intensifica la presión sobre los precios.
Impacto en México
En el caso de México, los efectos ya comienzan a percibirse principalmente a través de la inflación. Sin embargo, el aumento en los precios de los combustibles ha sido parcialmente contenido mediante estímulos fiscales implementados por el gobierno.
“La gasolina no ha subido de forma visible para el consumidor porque existe un subsidio, pero este mecanismo no es sostenible a largo plazo, especialmente en un contexto de alta deuda y presión presupuestaria”, advirtió la académica.
De mantenerse el conflicto, los costos podrían trasladarse completamente al consumidor, generando un encarecimiento generalizado de bienes y servicios.
Efectos en empresas y cadenas de suministro
Más allá del sector energético, el impacto se extiende a toda la economía. El aumento en los costos de transporte y producción afecta directamente a las empresas, particularmente a las pequeñas y medianas.
“El encarecimiento de insumos incrementa los costos de producción, lo que reduce márgenes de ganancia y eventualmente eleva los precios finales. Esto también puede traducirse en menor consumo y desaceleración económica”, explicó.
Adicionalmente, la incertidumbre sobre la disponibilidad de combustibles y la disrupción logística global están generando riesgos en las cadenas de suministro, afectando tanto a industrias nacionales como a grandes corporaciones internacionales.
