miércoles, marzo 25, 2026
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Mujeres en STEM y las universidades, claves para cerrar la brecha de género.

Aguascalientes, Ags. En un contexto global donde la innovación tecnológica y la ciencia marcan el rumbo del desarrollo, la participación de mujeres en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) continúa siendo un desafío, particularmente en campos como la ingeniería y la tecnología.

Para la Mtra. Mercedes Urzúa González, decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, los avances han sido desiguales entre disciplinas. Mientras algunas áreas han logrado mayor equilibrio, otras mantienen una brecha persistente.

“En la parte de Ciencia ha habido un crecimiento tremendo en los últimos años; cada vez vemos a más doctoras, más biólogas y más científicas. Sin embargo, en Technology, Engineering and Mathematics seguimos viendo una participación cercana al 30-70, y aunque ha habido avances, esta cifra parece estancada tanto en México como en otros países”, comentó.

Incluso, dentro de STEM, hay áreas donde la desigualdad es aún más marcada. En disciplinas como la programación, la participación femenina puede reducirse hasta 10% frente a 90% de hombres, lo que evidencia la magnitud del reto.

Más allá de las cifras, la especialista señala que el problema tiene raíces profundas en factores culturales y sociales, particularmente en la ausencia de referentes femeninos en estos campos y en los estereotipos que moldean las decisiones vocacionales desde edades tempranas.

En la etapa profesional, estos retos se intensifican. Las mujeres enfrentan no solo barreras de acceso, sino también condiciones que dificultan su permanencia y crecimiento en el ámbito laboral, lo que impacta directamente en su representación en puestos de liderazgo.

“Las mujeres muchas veces enfrentan un doble rol entre lo profesional y lo familiar, y las condiciones laborales no siempre están diseñadas para permitir esa compatibilidad. Además, en posiciones de liderazgo la participación de mujeres es menor al 10%, lo que reduce la visibilidad de modelos que puedan inspirar a niñas y jóvenes”, puntualizó la Mtra. Urzúa.

Ante este panorama, las universidades juegan un papel clave como agentes de cambio. Desde el aula hasta los programas de vinculación, pueden influir directamente en la construcción de vocaciones científicas y tecnológicas, así como en la generación de entornos más incluyentes.

“La escuela puede reproducir o romper desigualdades, por eso es clave diseñar experiencias que construyan pertenencia y confianza en las mujeres dentro de estas áreas”, comentó la decana. 

Un ejemplo de ello es el programa Beautiful Patterns, impulsado por la Facultad de Ingeniería en colaboración con el MIT, que acerca a niñas de entre 12 y 16 años al mundo de la programación mediante modelos femeninos y experiencias prácticas.

Este tipo de iniciativas no solo buscan desarrollar habilidades técnicas, sino también cambiar percepciones desde edades tempranas y demostrar que estas disciplinas son accesibles, relevantes y necesarias para el futuro.

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