miércoles, febrero 18, 2026
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Significado del Miércoles de Ceniza y de la Cuaresma.

Aguascalientes, Ags. Con la imposición de la ceniza inicia la Cuaresma, un tiempo litúrgico de 40 días que prepara a los fieles para la celebración de la Pascua, la fiesta central del cristianismo.

Para el Pbro. Luis Felipe Quesada Pérez, capellán mayor de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, este periodo no es simplemente una tradición, sino una oportunidad profunda de renovación interior: “La Pascua es la gran fiesta del cristianismo, la fiesta primordial. Es la celebración de que Jesucristo es más fuerte que el pecado y que, unidos a Él, hemos sido salvados”, explica. “La Iglesia, consciente de la grandeza de este acontecimiento, ha visto la necesidad de prepararse y disponerse interiormente para algo tan sublime como nuestra liberación del pecado”.

Un tiempo con raíces bíblicas

La duración de 40 días no es casual. El número 40 posee un fuerte simbolismo en la Sagrada Escritura: recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su misión pública, los 40 años del pueblo de Israel peregrinando antes de entrar en la tierra prometida y los 40 días que Moisés permaneció en el monte Sinaí.

Aunque del Miércoles de Ceniza al Sábado Santo transcurren 46 días naturales, los domingos no se consideran días penitenciales, al celebrarse cada uno de esos días la Resurrección del Señor, por lo que el tiempo efectivo de preparación es de 40 días.

Este periodo, señala el sacerdote, tiene un eje claro. “El elemento primordial de la Cuaresma es la renuncia al pecado. Si queremos prepararnos para celebrar que fuimos salvados del pecado por la Resurrección de Jesucristo, lo coherente es rechazar aquello que nos aleja de Dios”.

El significado de la ceniza

La imposición de la ceniza es un gesto que hunde sus raíces en el Antiguo Testamento, donde representaba arrepentimiento y deseo de conversión. Actualmente, la ceniza que se utiliza proviene de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, uniendo así los distintos momentos del calendario litúrgico.

Durante el rito, el sacerdote puede pronunciar una de dos fórmulas: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás” o “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

“Ambas expresiones apuntan a lo mismo”, explica el capellán. “Nos recuerdan que lo verdaderamente importante, lo eterno, es Dios. En cambio, muchas de las cosas por las que nos alejamos de Él son tan frágiles e insignificantes como la ceniza misma”.

“A veces renunciamos a Dios por cosas que no valen nada. La ceniza es un polvo fino, casi nada. Es un recordatorio visible de que no vale la pena dejar lo eterno por lo pasajero”, profundizó.

En un contexto cultural donde muchos ya no están familiarizados con el significado simbólico de la ceniza, la fórmula “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” busca hacer más explícito el llamado a la conversión y a centrar la vida en Cristo.

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