Un hongo que transforma a otro: la UAA estudia el fascinante Hypomyces lactifluorum.
Aguascalientes, Ags. El Hypomyces lactifluorum es un género de hongo particularmente llamativo que, pese a haber sido descrito desde 1822, continúa siendo objeto de interés en la ciencia, la investigación y hasta la gastronomía.
Su singularidad radica en que se trata de un hongo micoparásito: es decir, que infecta a otras especies de hongos —principalmente de los géneros Russula, Lactarius y Lactifluus— los cuales funcionan como sus hospederos. Las esporas del parásito se depositan sobre un huésped y una vez que la espora germina, el hongo invade los tejidos, alterando por completo su coloración e incluso su forma.
Aunque puede encontrarse en gran parte del continente americano, su presencia es más frecuente en Norteamérica, donde proliferan bosques de coníferas que albergan sus hospederos, especialmente en regiones dominadas por el pino ponderosa; así lo explicó la bióloga Rocío del Carmen Castañeda Romo, técnica-académica de la Colección Micológica de la UAA, quien precisó que esta asociación ecológica condiciona su distribución.
Una de las características más destacadas del género, es que es uno de los hongos microscópicos estudiados dentro de los hongos macroscópicos. Esto se debe a que el parásito termina reemplazando casi por completo el ADN del hongo hospedero, creando un organismo nuevo que se analiza como si fuera uno macroscópico. Esta transformación ha convertido al Hypomyces lactifluorum en un modelo relevante para estudios moleculares, biológicos y evolutivos.
En el ámbito científico, este género ha despertado gran interés por las transformaciones que provoca en su huésped. Las esporas del hongo parásito son muy diferentes a las del hospedero, y existe incluso más especies de Hypomyces que infectan a otro tipo de setas como el Boletus edulis, donde el parásito suele cambiar su sabor, un fenómeno con implicaciones relevantes en la investigación médica y biotecnológica.
Además de su importancia científica, este hongo es altamente apreciado en la gastronomía. En Estados Unidos se le conoce como lobster mushroom, debido a su coloración y su parecido con el caparazón de una langosta, además de su sabor que recuerda a los mariscos. En México recibe nombres como hongo enchilado u hongo colorado. En Aguascalientes se encuentra distribuido en los municipios de San José de Gracia y Calvillo, los cuales concentran mayor vegetación favorable para su desarrollo, ya que estos hongos requieren de su asociación con árboles específicos para crecer.
Pese a su amplia distribución, la Colección Micológica de la UAA “Dr. Teófilo Herrera Suarez” cuenta con únicamente 19 colectas de este hongo. Esta baja representación podría deberse a las condiciones climáticas del estado y a que el hongo es consumido con frecuencia por la fauna local.
Finalmente, la especialista señaló que Aguascalientes es uno de los estados donde no se acostumbra el consumo de hongos silvestres, por lo que el aprovechamiento gastronómico requiere capacitación adecuada. Subrayó que no todas las especies son comestibles y su extracción debe realizarse de forma responsable, dejando ejemplares suficientes para su reproducción y conservación.
La Colección Micológica de la UAA integra más de 2,500 ejemplares de 70 familias de hongos; se encuentra en el edificio 131 de Ciudad Universitaria y se encuentra abierta a grupos escolares e investigadores interesados en el tema.
