La Asunción de María es una celebración que invita a Aguascalientes a recuperar la esperanza.
Aguascalientes, Ags. Cada 15 de agosto, Aguascalientes celebra la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una de las tradiciones religiosas más significativas para la identidad del estado y cuyo mensaje mantiene especial vigencia ante los desafíos de la sociedad contemporánea. Para el Pbro. Carlos Cervantes Blengio, capellán de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, esta celebración ofrece una respuesta a una necesidad profundamente humana como lo es el recuperar la esperanza.
Comprender el sentido de la Asunción, explica el capellán, implica plantearse tres preguntas fundamentales de la existencia: “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?”, interrogantes que retoma de una célebre obra del pintor francés Paul Gauguin. Para el sacerdote, dejar estas preguntas sin respuesta puede llevar a perder algo esencial para la vida, la esperanza.
“La solemnidad de la Asunción de la Virgen nos habla del triunfo en la primera redimida, que es la Santísima Virgen”, explicó. Desde la fe católica, la Asunción expresa que María, después de su peregrinar en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma al cielo y muestra al creyente cuál es su destino último.
Esta perspectiva puede acercar el significado de una tradición de siglos a las nuevas generaciones. Retomando el pensamiento de Benedicto XVI sobre la esperanza cristiana, el capellán de la Universidad Panamericana señala que la falta de esperanza está relacionada con la ausencia de horizontes que permitan al ser humano levantar la mirada y encontrar un sentido hacia el cual dirigir su vida.
Una tradición con siglos de historia
Los antecedentes de esta celebración se remontan a los primeros siglos del cristianismo. De acuerdo con el P. Carlos, hacia los siglos III y IV comenzó a desarrollarse en Oriente la celebración de la “Dormición de la Virgen”. Con el paso de los siglos se consolidó entre los fieles la convicción sobre la Asunción de María, hasta que en 1950 fue declarada formalmente dogma de fe por la Iglesia católica.
En Aguascalientes, la festividad adquirió además una expresión particular por su relación con una tierra históricamente vinculada al cultivo de la vid. El sacerdote explica que agosto coincide con la temporada de vendimia y que esta imagen agrícola permite establecer un paralelismo con la celebración religiosa. Así como se recoge el fruto que ha alcanzado su madurez, María representa, desde la perspectiva cristiana, la plenitud de una vida de fe.
Esta devoción también se inserta en la tradición mariana de México. Para el capellán, desde la evangelización y particularmente a partir de la devoción guadalupana, la figura de María se convirtió en un elemento sumamente relevante en la configuración religiosa y cultural del país. En Aguascalientes, esa tradición continúa reuniendo a personas de condiciones muy distintas, todas ellas unidas por la fe.
De cara al 15 de agosto, el capellán invitó a no reducir la celebración únicamente a sus expresiones externas, sino a vivirla también desde lo personal. Entre los regalos que sugiere que podemos ofrecer a la Virgen en su día es acercarse al Sacramento de la Penitencia, que San Josemaría llamaba el sacramento de la alegría; visitarla en un santuario, y depositar en sus manos un propósito de mejora personal.
