Refuerza UAA vigilancia y prevención ante casos de gusano barrenador en el país.
Aguascalientes, Ags. Ante los casi dos mil casos de ganado infectado por el gusano barrenador registrados hasta la fecha en México, la Universidad Autónoma de Aguascalientes, a través del Centro de Ciencias Agropecuarias (CCA), se mantiene alerta ante la situación nacional. Para ello, ha reforzado la vigilancia del ganado de la institución y comparte información preventiva y reactiva con el alumnado.
El Dr. Gerardo Segura Bernal, jefe del Departamento de Ciencias Veterinarias, recordó que el gusano barrenador es la larva de una mosca (Cochliomyia hominivorax) cuya presencia se detectó inicialmente en Sudamérica y algunas islas del Caribe. Tras recorrer Centro y Sudamérica, el insecto ha ingresado nuevamente a México. Aunque en nuestro país ya se había registrado en la década de los 60, se logró erradicar hacia los años 90 mediante procedimientos biológicos.
“Era algo casi inevitable; estamos hablando de una mosca que ya tiene una presencia importante en estados vecinos como Zacatecas y Jalisco. Lo que nos queda es mantener una estricta vigilancia en los animales de todo tipo —desde aves de corral hasta ganado— y, en general, en todos los animales de sangre caliente”, comentó el especialista.
De acuerdo con el último reporte del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), del total de casos activos, cerca de 900 corresponden a bovinos y más de 600 a caninos, mostrando una amplia dispersión epidemiológica hacia las regiones centro y sur del país.
El Dr. Segura Bernal señaló que el control sanitario del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) representa un reto complejo en la actualidad, ya que las condiciones han cambiado desde que las medidas de hace 30 años resultaron efectivas. El flujo de personas y el traslado de animales es mucho más intenso hoy en día; asimismo, las carreteras y rutas actuales facilitan el transporte de ganado —potencialmente afectado—, lo que acelera la propagación del parásito.
“No existe riesgo por consumir la carne de un animal infectado; sin embargo, lo que se busca preservar es el bienestar y la vida del propio animal”, aclaró.
El problema principal radica en que esta mosca deposita sus huevecillos en heridas expuestas de animales e incluso de personas. Al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, propiciando que las lesiones se contaminen con bacterias y otros parásitos. Una vez que la larva alcanza su madurez, cae al suelo, donde inicia una fase de pupa que dura varios días hasta que emerge una nueva mosca, reiniciando así el ciclo.
La instrucción de las autoridades federales es mantener una vigilancia permanente en los animales, dado que la mosca se encuentra en vuelo libre. Ante cualquier sospecha de infección, el caso debe reportarse de inmediato a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), los Comités de Fomento y Protección Pecuaria, comisarios ejidales o cualquier autoridad local competente.
Finalmente, es importante señalar que la posta pecuaria de la UAA en el CCA alberga a más de 300 ejemplares. Ante ello, el jefe del Departamento de Ciencias Veterinarias afirmó que se mantendrá un monitoreo permanente para garantizar la sanidad y el bienestar del inventario ganadero de la institución.
