lunes, junio 29, 2026
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La Universidad Panamericana campus Aguascalientes impulsa proyectos de impacto social sostenibles y de largo plazo.

Aguascalientes, Ags. En el marco de sus tres décadas de historia, la Universidad Panamericana campus Aguascalientes consolida un modelo de compromiso social que evoluciona de la asistencia tradicional hacia esquemas de largo plazo, donde más de dos mil estudiantes activos se vinculan con el entorno para transformar la realidad de sectores menos favorecidos. El Esp. Daniel Arturo Gómez Pimentel, coordinador del área de Compromiso Social de la institución, detalló que este esquema no busca eventos aislados, sino un verdadero aprendizaje que despierte la conciencia social en la comunidad universitaria. 

El origen de la vinculación comunitaria

La responsabilidad social en la UP ha estado presente desde la fundación de la sede, enfocándose en atender a personas en condiciones de vulnerabilidad o con particularidades en el terreno de la asistencia. Gómez Pimentel recordó que los primeros acercamientos a las comunidades rurales nacieron hace 25 años gracias a las inquietudes del propio personal operativo de la institución, quienes compartían las necesidades de sus lugares de origen, consolidando una trayectoria de continuidad institucional. 

«El trabajo en comunidades surge hace muchísimo cuando trabajadores del área de operaciones, que venían de distintas localidades pequeñas y cercanas a la institución, externaban las condiciones en las que vivía su entorno. Nos empezamos a acercar y desde entonces, desde hace 25 años, tenemos programas con ellos», explicó el coordinador. Actualmente, estos esquemas atienden a niños, jóvenes y adultos mediante programas educativos, recreativos, misiones de Semana Santa y proyectos tecnológicos. 

Criterios de evaluación y permanencia

Frente al servicio social tradicional enfocado únicamente en la acumulación de horas, la UP mide la pertinencia de las iniciativas mediante la profesionalización y la colaboración interdisciplinaria. A través de un micrositio especializado, la universidad gestiona y publica las ofertas en tres periodos anuales (enero a mayo, verano y agosto a diciembre). El éxito del modelo se evalúa a través de reportes de rendimiento y una doble retroalimentación obligatoria: los alumnos evalúan el programa y las organizaciones miden el desempeño estudiantil. 

«Buscamos la sostenibilidad, la continuidad y que estos programas se vayan perfeccionando. Algunas iniciativas iniciaban solo con buenas intenciones, pero hay que irlos profesionalizando también. Las organizaciones externas ven en nosotros un aliado estratégico para mejorar sus procedimientos y alcances. La ventaja de ser una institución educativa es que hay muchísimas áreas que apoyan diversas iniciativas desde el punto de vista académico o de investigación», señaló. Esta estructura permite colaborar de manera eficiente con organismos externos como bancos de alimentos y centros de atención a madres solteras. 

Innovación social

Un ejemplo concreto de cómo se aterriza este impacto y se miden los cambios en el entorno es el programa piloto de alfabetización digital implementado en la comunidad rural de El Duraznillo. Este proyecto se estructuró de forma estratégica en alianza con el programa de responsabilidad social de la empresa propietaria del parque solar «Los Cuervos», vecino de la localidad. 

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